lunes, 28 de diciembre de 2015

Trabajos Caminos Nazarenos en Giro
Cuaderno Número 1


El encaje nazareno es una apuesta por la lógica, la razón y la creatividad. Y es un reconocimiento a todas aquellas mujeres encajeras que durante siglos tuvieron que hacer bolillos sin estas capacidades, que hoy sí podemos desarrollar y disfrutar las mujeres. Hubieron de pasar siglos para que tuviéramos acceso a la razón, a la escritura, a la lectura, al dibujo, a la investigación, a la creación,… No podemos desaprovechar esta situación si queremos que el encaje de bolillos continúe siendo reconocido hoy como el arte que es. Consensuar pasado y presente, incorporando las nuevas tecnologías y la diferente situación de las mujeres, es un reto hoy para las encajeras.
Y de este reto nace el encaje nazareno, originario de Dos Hermanas (Sevilla), que representa no sólo una forma diferente de aprender y realizar el encaje, sino la posibilidad de crear nuevas cosas. El encaje nazareno puede ser realizado en recto, en giro y en oblicuo. Los trabajos caminos nazarenos en giro, pertenece a la técnica encaje nazareno en su modalidad trabajos realizados en giro.

OBJETIVOS
-        -  Saber qué es un trabajo caminos nazarenos en giro.
-     - Diferenciar entre un trabajo caminos nazarenos en recto y un trabajo caminos nazarenos en giro.
-        -  Diferenciar entre un trabajo en giro y un trabajo caminos nazarenos en giro.
-       -   Saber cómo  pintar el camino nazareno en un trabajo en giro.
-         - Comenzar y acabar un trabajo caminos nazarenos en giro.
-  - Diferenciar entre un trabajo caminos nazarenos con carril y un trabajo caminos nazarenos sin carril.
-        -  Aprender a diseñar trabajos caminos nazarenos en giro con los datos aprendidos.


Todos los trabajos han sido diseñados en una cuadrícula de 4 milímetros (100%), y para su realización hemos reducido al 55% la gran mayoría y algunos al 50%, con el objetivo de utilizar un hilo de bolillos Finca nº 50.

Para comprender y aprender los trabajos caminos nazarenos en giro, tenemos que conocer bien:
-         Los trabajos en giro con ondas
-         Los trabajos caminos nazarenos en recto
Conocer esto es fundamental para continuar avanzando. Se supone que es algo anterior a lo que trabajamos en este libro y que, por tanto, ya se conoce. Partimos pues, sabiendo conocimientos elementales que no explicaremos en este manual porque pertenece a la parte básica de este método de aprendizaje ya trabajado con anterioridad.
El número de pares y las posiciones de trabajo, aquí se complican bastante, por ello es necesario no sólo saber conocimientos básicos anteriores, sino tener cierto dominio del encaje caminos nazarenos en recto en cuanto a cantidad de pares con los que trabajamos, colocación de los pares para que no nos incomoden en la realización del trabajo, y cambios de posiciones al trabajar.
El manejo de todos estos elementos te permitirán un aprendizaje de los caminos nazarenos en giro cómodo y agradable, disfrutando de lo que haces, de otra forma en algún momento puedes sentirte agobiada.
Mi recomendación siempre, y a pesar de que tengas todos los conocimientos necesarios, es que comiences de lo más pequeño a lo más grande, y de lo más fácil a lo más difícil, se trata siempre de ir sumando complicaciones de forma agradable y gradualmente.
La diferencia está entre sentirnos bien y disfrutar con lo que hacemos, o realizar continuamente un gran esfuerzo que nos agota y nos irrita. Tú decides.

Para finalizar resaltar que todo este trabajo ha podido ser desarrollado porque es un proyecto compartido que juntos llevamos mi marido y yo. Posiblemente mi parte de trabajo sea más visible, pero sería imposible sin la de él. Por eso desde aquí quiero hacer constar que este libro es un trabajo de dos.

 Ana López

Método Nazareno de Encajes de Bolillos




Este método es el utilizado en los talleres de bolillos de la Delegación de Igualdad y Educación del Ayuntamiento de Dos Hermanas. El objetivo de su publicación no es otro que el de facilitar, un aprendizaje razonado y creativo, a todas aquellas mujeres que realizan el encaje de bolillos en estos talleres.

Durante siglos las mujeres realizaron el encaje de bolillos desde su situación social, económica, política y cultural. Situación  que las situaba fuera de la vida pública, esto les prohibía acceder al conocimiento, a la lectura, a la razón, a la escritura, al dibujo, a la investigación,… Durante siglos las mujeres tuvieron que realizar el encaje de bolillos con las únicas herramientas permitidas a una mujer, intuición, memoria y repetición.

Eran siglos que marcaban una etapa esplendorosa para el encaje, llegando éste a tener una gran repercusión a nivel social como elemento diferenciador de clases sociales, y a nivel económico y político obligando a algunos países a introducir fórmulas de producción para controlar la excesiva importación de encajes. Mientras, las mujeres realizaban los encajes en sus casas, sin llegar a constituir nunca por sí gremios, sin derechos laborales algunos y sin escritos que recojan esta realidad más que de forma puntual e indirecta.

Vestir el mundo del encaje de razón y creatividad es una deuda histórica que la Delegación de la Mujer del Ayuntamiento de Dos  Hermanas asumió cuando comenzó a realizar los talleres de bolillos. Durante siglos las mujeres no pudieron razonar, ni definir, ni escribir, ni crear,… sobre lo que hacían, ni siquiera pintar sus propios picados que eran realizados por hombres. Hoy nos reunimos en talleres, formamos asociaciones, nos comunicamos, somos amigas y cómplices, compartimos afinidades, ideas, sentimientos,… razonamos, dibujamos y creamos, en definitiva, crecemos juntas.

          Este método es un reconocimiento a todas aquellas encajeras que tuvieron que trabajar con sus cualidades mutiladas y a todas las encajeras que hoy visten el mundo del encaje de razón y creatividad.

- Edita: Diputación Provincial de Sevilla. Año 2009
- Autora: Ana López Muñoz
- Diseño y fotografías: Francisco Adarve Barco

jueves, 27 de agosto de 2015

FOLLETOS PUBLICADOS



"d muestra encajes de bolillos" II ENCUENTRO PROVINCIAL DE ENCAJERAS. Dos Hermanas
"dmuestra07 de encajes de bolillos" III Encuentro de Encajeras. Dos Hermanas

BIOGRAFÍA DE ANA LÓPEZ

Para saber más de Ana




      Cuando Ana López  estudiaba entre apuntes, gráficas, problemas y soluciones, esquemas, desarrollos, razonamientos, análisis,...  Pensaba en sus estudios y en el encaje, y veía dos mundos completamente diferentes. Un buen día se preguntó ¿por qué es tan diferente el mundo del encaje? ¿dónde están en el bolillo los gráficos, esquemas, análisis, apuntes, desarrollos, razonamientos,…?
     Desde entonces cada vez que hace bolillos se hace acompañar por sus preguntas, un lápiz y un papel.
       Así mismo también se interesa por la historia del encaje para poder responder a sus  preguntas.
     Guiada por estas preguntas, en su tiempo libre, desarrolla un método para enseñar a sus alumnas, que llamó Método Nazareno, que compagina la tradición con la innovación y la nueva situación que viven las mujeres. De la mano de este método creó el Encaje Nazareno.
    De septiembre de 1999 a enero de 2000 participa en el proyecto WILMA, desarrollado por la Fundación Laboral WWB en España, cofinanciado por la Unión Europea (Iniciativa NOW III), y el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el Instituto Andaluz de la Mujer y la Junta de Castilla y León. Siendo una de las seleccionadas para representar a la Comunidad Andaluza.
       Comenzó trabajando como monitora de encaje de bolillos en el año 2000, en la Delegación de la Mujer del Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas (Sevilla). Comienza enseñando como a ella le habían enseñado, pero no convencida con ello, decide aplicar una nueva técnica, el método nazareno, y posteriormente trabaja el Encaje Nazareno.
       En el año 2005 coordina, dirige y participa como autora en “dmuestra05 de encajes de bolillos” publicada por el Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas. Concejalía de la Mujer
       En el año 2007 coordina, dirige y participa como autora en “dmuestra07 de encajes de bolillos” publicada por el Excmo. Ayuntamiento de Dos Hermanas. Concejalía de la Mujer.
      En el año 2007 escribe en la revista internacional  “OIDFA” drlemaandelijks tijdschrift  3500 hasselt  1 nr 2- 2007, un artículo sobre el Método Nazareno y el Encaje Nazareno.
     En marzo de 2009 publica en la revista de encajes checa CIPKA un artículo   sobre el Encaje Nazareno.
     En el año 2009 escribe “Método Nazareno de Encajes de Bolillos. Iniciación” publicado por la Diputación de Sevilla y el Ayuntamiento de Dos Hermanas. 
  En mayo de 2011 publicó “Trabajos Caminos Nazarenos en Giro”, Cuaderno Número 1.

      En febrero de 2016 publica "El Encaje Nazareno", donde se recogen las características de este encaje y las diferencias con el encaje geométrico, así cómo  meter y sacar pares de bolillos en un camino nazareno.

        Actualmente continua trabajando en los talleres de bolillos de la Delegación de Igualdad y Educación del Ayuntamiento de Dos Hermanas guiada por sus continuas preguntas, interesada por la historia del encaje y acompañada, como siempre, por su lápiz y papel.

FOTOS

Algunas fotos  de nuestros viajes para empezar



































martes, 25 de agosto de 2015

¿POR QUÉ EL ENCAJE DE BOLILLOS NO?

Siempre me he preguntado:
Si todas las disciplinas disponen de metodologías razonadas.
¿Por qué el encaje de bolillos no?
Si todas las disciplinas tienen textos de apoyo a las enseñanzas del profesor/a.
¿Por qué el encaje de bolillos no?
Si hay tantas encajeras/os en España

¿Por qué la gran mayoría de los poquitos libros de encaje de bolillos que hay están en otro idioma?



La fuerza de la vida o del color



     Era una tienda tan pequeña, tan pequeña, que no tenía ni escaparate, sólo una diminuta puerta que hacía las veces de mostrador. Desde la calle se podía divisar una pequeña oquedad, pero sus paredes brillaban como un gran diamante de múltiples colores, todas repletas de hilos de diferentes tonos, multitud de gamas distintas con un único brillo. La fuerza de aquellos colores era tan grande, tan intensa, tan fuerte, tan viva, que Asmín no pudo sino quedar extasiada. Durante un rato no vio, ni oyó, ni sintió nada que no fuera el brillo de aquellos colores, aquella fuerza casi mágica.
     De repente Asmín sintió un frío intenso que la obligó a salir de su éxtasis y despavorida huyó corriendo. Sabía que algo le había ocurrido en aquel lugar y sintió miedo, mucho miedo.
     Aquella misma noche soñó con su abuela, que la tranquilizaba acompañándola hasta la tienda. Para Asmín su abuela tenía toda la paz y la serenidad necesarias para afrontar cualquier tarea, por difícil que fuera. Su presencia le daba confianza, y con ella en la tienda volvió a sentir aquel frío, pero su temor ya no era el mismo.
    Le contó a su abuela que la intensidad de aquellos colores, su fuerza, su vida, le turbaban, era como si quisieran algo de ella y eso le asustaba. Entonces sintió la dulce mirada de su abuela y sus palabras que le decían:
-   Si, es cierto, y sabes que eso es lo que debes hacer.
     Durante varios días, cada noche volvió a soñar con su abuela, a la que intentaba convencer de mil maneras diferentes y con multitud de argumentos. Asmín argumentaba razones diferentes, pero ninguna le sirvió para que la apoyara en su intento de alejarse de aquel lugar.
     Intentó, sin conseguirlo, convencerla de que aquellos hilos, aquella seda por muy maravillosa que fuera no eran para ser trabajadas por ella. Le dijo que no era un hilo para bolillos, que era un hilo para bordados, que aquello sería una locura, difícil, lento, laborioso, profundo, pesado, a nadie gustaría, no tenía lógica, en la sociedad de la prisa, la comodidad, lo fácil, lo superficial, la inmediatez, lo productivo,… . Así no podría, sería una ruina.
Pero la abuela serena y tranquila, volvió a contestarle:
-  Si, es cierto, pero sabes que eso es lo que debes hacer.
     Asmín sabía que en un mundo tan materialista y acelerado, aquello era un suicidio. Podían ser maravillosas sedas, lo cual reconocía, pero trabajarlas con el bolillo…
     Incluso en uno de sus sueños llegó a enfadarse con su abuela, acusándola de que era de otra época y que no la comprendía, que tenía que hacer lo que se valoraba ahora para sobrevivir. Pero siempre la abuela le respondía igual:
-       Si, es cierto Asmín, pero sabes que eso es lo que debes hacer.
     Cada noche soñaba con lo mismo, y volvía una y otra vez al mismo lugar, pero todavía no había sido capaz de volver sola a la tienda. Quería apartar todo aquello, seguir con su vida normal como si nunca hubiera descubierto aquella pequeña oquedad de brillantes colores. Y casi lo conseguía, al menos durante el día, el ajetreo del trabajo, las prisas, el estrés, el ruido,… le ayudaban.
     Una tarde, sin saber cómo, paseando sus pasos la llevaron hasta el lugar, la cueva de las mil tonalidades donde se hallaba la fuerza de la vida. En aquella ocasión, el dependiente se acercó y le dijo:
-  No todo el mundo que pasa por aquí ve lo mismo que tú has visto. Cada persona que pasa ve una cosa diferente. Cada uno ve lo que puede hacer con el color, con la vida, con su vida.
     Aquella noche en su sueño, su abuela tan paciente y dulce como siempre, le dijo mientras la acariciaba:
-  Asmín, todas las épocas son materialistas, y en todas las épocas las personas deben elegir entre lo material o hacer aquello que deben hacer. Si, es cierto, asusta mucho, pero sabes que eso es lo que debes hacer.
     Después de escuchar las palabras de su abuela, un día, con miedo y temerosa se acercó hasta la diminuta tienda y le dijo al dependiente que quería trabajar con aquellos hilos. A lo que el dependiente le respondió que aquellos no eran hilos de encajes, que eran sedas para bordar, e irónico le preguntó:
-  ¿Vas a convertirte ahora en bordadora?
     Después de cuanto le había costado tomar aquella decisión, ahora el dependiente y su ironía sobre la locura que comenzaba. Y cuando Asmín creyó que iba a estallar mandando muy lejos a los hilos, al dependiente y a todo, contestó de forma serena, tranquila, paciente y dulce que era encajera y no bordadora, y que seguiría haciendo encajes de bolillos pero con aquel hilo, aunque se tratara de una seda de bordar, que asumía todos los riesgos. Asmín no se reconocía, estaba sorprendida con  su actitud, se sentía extraña pero bien, y mientras descubría todas aquellas nuevas sensaciones en su interior, vio como el dependiente sacaba de debajo del mostrador un libro grande y antiguo y un bolígrafo, y mientras pasaba páginas buscando un número le dijo:
-  Muy bien, tú sabrás donde te metes, pero si quieres trabajar con estos maravillosos hilos tendrás que firmar un contrato en el que renuncias a tus diseños. A partir de ahora, yo te haré entrega de cuantos hilos y colores puedas necesitar, y a cambio tú diseñaras  cuanto yo necesite, y tus diseños no te pertenecerán, no eres propietaria de nada cuanto crees, sólo serás una trabajadora de la seda. Tus diseños son de mi propiedad y tú solo tienes la posibilidad de elaborar el trabajo en seda que también me pertenece a mí.
     Asmín creyó morirse en ese mismo momento, renunciar a su trabajo de toda su vida. Aquello no podía ser más que una incómoda pesadilla y deseó con todas sus fuerzas despertar, pero de pronto sonaron en su interior las palabras de su abuela:
-  Si, es cierto, es increíble que tengas que ceder tu trabajo y tus derechos, pero tú sabes ya cuál es tú camino en la vida, trabajar los encajes con esos hilos, y es eso lo que debes hacer, lo demás no importa, y es en ello en lo que debes encontrar la felicidad y la paz, créeme, ten confianza, nada más puede importar.
     ¿Pero cómo no podía importar lo demás?, pensó Asmín, y quiso decirle al dependiente que iba a meditarlo, que era mucho más de lo que imaginaba, que debía haber algún error, que aquello no podía ser así. Pero no dijo nada, cogió el bolígrafo y firmó el contrato en la hoja que le correspondía.
     A partir de aquel día Asmín trabajó duro, muy duro. No fue nada fácil al principio. Pensó en no crear más ni un diseño, pero no podía dejar de diseñar, así que diseñaba y entregaba los diseños al dependiente que a cambio le entregaba las sedas.
     Adaptarlas a los bolillos le llevó mucho, a cambio sentía una sensación única, como nunca antes había sentido, y poco a poco esa sensación fue tomando fuerza y nada más podía importarle. Recibía la fuerza necesaria para continuar de aquellos colores, del trabajo con ellos, era algo tan intenso que superaba las dificultades e incluso el rechazo por parte de mucha gente a todo su trabajo. Ese rechazo que ya predijo Asmín y que como era de esperar llegó. Fue de lo más difícil para ella, pero independientemente de lo que ocurriera a su alrededor, y a pesar de que por momentos estuvo muy sola, se sentía tranquila, era una sensación diferente, rara, que nunca antes había experimentado. Ahora podía sentir miedo y sentirse bien, o sentirse cansada y sentirse bien, o sentir dolor y sentirse bien…  Era como encontrar paz independientemente de la situación. Sólo recordaba haber sentido esa misma sensación un día de lluvia perdida en la Lauri-Silva de la Gomera, pero fue una sensación esporádica, nunca creyó que ese sentimiento pudiera ser permanente, pero ahora ella lo sentía dentro, muy adentro.
     Fue esa sensación la que le ayudó poco a poco a olvidarse de su injusta situación, de su contrato abusivo, ni siquiera le importaba ya tener que trabajar tanto para otro, entregar todas sus creaciones, porque su felicidad estaba en el trabajo que hacía con los hilos, sacar a la luz su fuerza, su color, descubrir su vida, su energía,… lo era todo para Asmín.
     Transcurrían los días, Asmín había encontrado la paz que siempre deseó. Soñaba con su abuela y trabajaba las sedas. Pero una tarde, mientras paseaba oyó un murmullo, la gente gritaba y se oían sirenas, alguien pasó corriendo a su lado mientras gritaba que una pequeña tienda de hilos se había incendiado. En otra época de su vida no hubiera reaccionado así, pero aquella tarde Asmín supo qué tienda ardía y no se alteró, tranquila continúo su paseo y pensó:
-  “Quizás en este momento la vida me depare otra cosa. “
     Cuando llegó del paseo, encontró en su casa un paquete, correos había llegado mientras ella paseaba. En el paquete se encontraba el libro de contratos, y en la hoja concerniente a su contrato ponía:
“CONTRATO FINALIZADO”
     Asmín guardó aquel libro sin saber que  significaba aquello, ¿volvería a ser dueña de sus diseños?, pero ¿y las sedas? ¿Podría continuar trabajando con aquellos primitivos hilos liados en cañas a los que ella daba vida y los que a ella les daban la vida?
     Periódicamente, después de aquello, cada año, Asmín recibió un gran paquete de hilos de seda, con la misma calidad, la misma fuerza, la misma intensidad y la misma vida que siempre. Siempre recibió más hilos de los que necesitará y nunca le faltó color alguno, era como si quien los mandara supiera las necesidades de Asmín. Tampoco nunca tuvo que pagar por ello, y por mucho que investigó jamás pudo saber quién los mandaba ni desde donde, puntualmente aparecían en su casa de forma casi mágica.
     La tiendecita desapareció, solo quedó de ella el libro de contratos que Asmín guardó celosamente para no olvidar nada de cuanto le había sucedido. Con el tiempo recuperó sus diseños, incluso la autoría de todos los que durante años le sustrajo el dependiente. También llegó a recuperar su prestigio como encajera, y fue muy valorado su trabajo, que obtuvo a partir de entonces el reconocimiento a la excelente investigación e innovación en el mundo del bolillo. Ahora para todos era la gran maestra Asmín, pero nada de eso le importaba porque había aprendido que nada era más valioso que aquella sensación de paz que ella sentía, y eso solo podía encontrarlo haciendo aquello que debía hacer, trabajar los colores.
     Y cada día recordaba las palabras de su abuela:
-  Si, es cierto, pero tú sabes que eso es lo que debes hacer, y cuando decides hacer lo que tienes que hacer, la vida está a tu favor.
Ana López


EL CALOR DE TÍA CLARA



La tía Clara había pasado toda su vida tejiendo mantas, hacía con sus bolillos aplicaciones de encaje, muchas aplicaciones que luego unía hasta componer preciosas mantas. Las tenía de colores, tamaños y grosores diferentes, pero todas transmitían la misma suavidad y ternura. Y sólo hacía mantas de encaje de bolillos.
María, mi madre, su hermana, intentaba convencerla para que hiciera otras cosas, porque ya no sabía donde guardar tantas mantas, hubo mantas para todos. En cierta ocasión, mis padres viajaron al extranjero  y mi madre insistente en su empeño, trajo unas maravillosas revistas de encaje de bolillos, regalo para  tía Clara, que agradeció el detalle, pero que continuó combinando colores y aplicaciones para realizar sus mantas. Mi  madre, nunca llegó a entender aquella manía de su hermana, decía que era testaruda y cerrada, a lo que la tía Clara respondía siempre con su silencio.
En determinados momentos todos corríamos a refugiarnos en la calidez de su silencio, sólo acompañado por el sonido de los palillos. Guardo el recuerdo de mi dulce tía Clara asociado a sus mantas  y al calor que nos daba. Es para mí ese incondicional calor el que te permite renacer aún en los momentos más duros.
En uno de mis viajes al pueblo, una señora a la que nunca antes había visto me entregó un documento, que aquella misma tarde leí. Después de leerlo comprendí que la cantidad de mantas que la tía Clara había realizado debió ser proporcional al frío y la soledad que debió pasar en su infancia y adolescencia. Nunca más volví a ver a aquella señora, me contaron que salió del pueblo en su juventud con tía Clara, y desde entonces nadie más había vuelto a saber de ella. Insistí en mi búsqueda pero fue en vano, nadie quería hablar de aquello.
Cuando me acomodo en mi sillón para hacer bolillos con una de sus mantas por encima, noto su calor tejido con los hilos. Esa sensación no tiene precio.

Ana López Muñoz

El regalo




De pequeña pasaba horas enteras sentada frente a ella, mirándola, observándola, era como si al contemplarla me llenara de paz, de toda aquella serenidad que la inundaba. Nunca vi a mi abuela enfadarse pese a su difícil vida de mujer, su rostro, su mirada, su figura, su sonrisa, sus manos,… Todo en ella transmitía paz y serenidad. Una fuerza casi mágica me hacía acudir cada día a su lado y quedarme exhausta mirándola, observándola. A veces pensaba que cuando acudía a su lado le robaba toda su paz  y me sentía mal.
Un buen día, como si mi abuela hubiera adivinado lo que me ocurría, me llamó a su lado y me dijo:”Necesito compartir un secreto contigo”. Un secreto que debía guardar en mi corazón tanto tiempo como ella lo había guardado. Aquel día mi abuela me contó que guardaba en su pecho un frasquito de cristal lleno de aromas de paz, aromas que salían del frasquito continuamente inundándola toda y proporcionándole tanta paz y serenidad, que pese a lo difícil de su vida, disfrutaba y valoraba cada minuto de su tiempo. Pero aquel frasquito se iba vaciando, los sinsabores de la vida consumían muchos aromas de paz, sin embargo eso no parecía preocupar a mi abuela, que sabía bien como reponer sus mágicos aromas. Cada día durante un ratito mi abuela se alejaba del mundo para hacer bolillos, mientras tejía fabricaba aromas de paz y su frasquito volvía a llenarse. Aquello me hizo respirar tranquila, me sentí aliviada al saber que quedarme con un poquito de la serenidad y la paz de mi abuela no la perjudicaría porque ella sabía como conseguir más de ese elixir. 
En realidad, mi abuela acababa de regalarme su más preciado tesoro, tardé mucho tiempo en comprenderlo, aquel día me quedé con la tranquilidad de que no hacía nada malo al observar a mi abuela quedándome con su serenidad.
Mucho tiempo después, aprendí a hacer bolillos, no consigo hacerlo tan bien como ella, y reconozco que me costó mucho aprenderlo aunque con la edad me siento más ágil, pero sea como fuere, cada día dedico un ratito a hacer bolillos, y el día que no lo hago siento que mi frasquito no está tan lleno ni su olor es tan intenso. Mi abuela me hizo un regalo maravilloso, me ofreció la posibilidad de pertenecer a una estirpe de mujeres, capaces de cubrirse con aromas de paz y abrigarse con los hilos de los tejidos que ellas mismas fabrican para poder sobrevivir a los tiempos difíciles que nos tocó vivir por ser mujeres.

Ana López

VIAJE A ALMAGRO. JUNIO 2015